TEXTO TÍTULO 2

HOMENAJE A D. ANTONIO BELLIDO ALMEIDA CON MOTIVO DE SUS BODAS DE PLATA COMO PÁRROCO DE SANTA EULALIA DE MÉRIDA.

bodas de plata 1

bodas de plata 1

mérida, segura y santa eulalia

mérida, segura y santa eulalia

los preparativos, texto

LOS PREPARATIVOS.

LOS PREPARATIVOS A

la Eucaristía y el besamanos..


LA EUCARISTÍA Y EL BESAMANOS.


LA EUCARISTÍA Y EL BESAMANOS.


























vídeos prólogo

LOS VÍDEOS DE LA EUCARISTÍA.

VÍDEOS.

el ágape.

EL ÁGAPE.

EL ÁGAPE.















































Reloj, no marqyes las horas...
















Antonio Bellido Almeida en quien se unen los dos únicos sacerdocios posibles: el de la palabra hablada de Dios "secum ordinem Melquisedec" y el de la palabra  de Dios escrita según la belleza del mismo Dios.
Sin duda alguna nuestra  Santa Eulalia como a Paulo, como a Fidel o como  a Mausona ha puesto en sus labios pico de sabia  paloma...

25 años texto

D. ANTONIO BELLIDO ALMEIDA, VEINTICINCO AÑOS ENTRE

NOSOTROS

Agustín Velázquez

Puri Contreras

Raúl Calvo

El 29 de junio de 1987, D. Antonio Bellido Almeida era designado por nuestro anterior Arzobispo, D. Antonio Montero Moreno, Párroco de Santa Eulalia de Mérida, abandonando su cómodo puesto entre la feligresía de San José, de Almendralejo, para encargarse de una de las más prestigiosas parroquias de la Archidiócesis, santa Eulalia de Mérida, cuna y motor, durante muchos siglos, de la cristiandad extremeña.

Cuando llegó a Mérida, no era un desconocido. Nacido a principios de los cuarenta en Segura de León, pueblo levítico, vivero de vocaciones religiosas, estudia primero en el Seminario de San Atón, de Badajoz, continuando posteriormente en el de Cáceres, y ordenándose sacerdote en Alcuéscar el siete de julio de 1968. Desde esta fecha, y hasta su llegada a Mérida, en 1987, estuvo de Formador de Colegio en la misma Alcuéscar, como Párroco interino en Aldea del Cano, en el Colegio Formacionista en Calamonte; fue director de la Residencia de Estudiantes; Coadjutor de San Roque y Párroco finalmente de San José en Almendralejo.

Pero también era un hombre muy conocido como fundador de la Asociación Cultural “Vázquez Camarasa”, en Almendralejo, y por su trabajo durante muchos años con movimientos juveniles y de adultos, siendo Consiliario Diocesano de Cursillos de Cristiandad y de ANFE en Mérida y Almendralejo, Consiliario de Voluntarias de la Caridad, de Cofradías y Asociaciones, y Promotor de grupos juveniles.

Como articulista, había publicado ya centenares de artículos de prensa, fundamentalmente en el Periódico HOY, “Boletín del Militante”, y ABC, además de en revistas como “Vida Nueva”, “Eclesia”, “Frontera Femenina”, y otras de ámbito religioso.

Así mismo, había dado ya numerosos pregones, predicaciones, Ejercicios Espirituales, así como conferencias en todo el ámbito regional, y no pocos recitales poéticos. Son inolvidables para usted su recorrido por toda la geografía regional con los más insignes poetas extremeños contemporáneos, donde tanto en el más humilde pueblecito como en la más histórica ciudad sentían la cercanía, sintonía y gratitud de todos aquellos, letrados e iletrados, que escuchaban con emoción sus poemas salidos de la profundidad de los más nobles sentimientos que habitan alma y corazón.

Por si fuera poco, su militancia activa en la Comisión Eclesial Extremeña, de la que fue su primer secretario, también le llevó a recorrer Extremadura de norte a sur y de este a oeste, celebrando diversas concentraciones, de las que fue la más importante la de Guadalupe, de 1978, que reunió a más de seis mil personas.



En dicha comisión se preparó el Libro Blanco de la Iglesia en Extremadura, y los dos volúmenes o dossiers, que fueron aprobados por la Conferencia Episcopal para la creación de Provincia Eclesiástica Extremeña, por fin una realidad tras la Bula de S.S, Juan Pablo II, Universae Eclesiae Sustinentes, de 28 de julio-.

Pero, volvamos a Santa Eulalia. A pesar del precioso envoltorio en el que se presentaba, no era asunto baladí, si no más bien, un regalo complicado, al alcance sólo de unos pocos. Regida durante muchos decenios por un clero, ya envejecido en el ejercicio de su ministerio, presentaba un comunidad un tanto adormecida e instalada en la rutina y en la denominada “Pastoral de Cristiandad”, en la que los vientos postconciliares habían entrado lo justo, lo justito, sin levantar demasiado el polvo acumulado durante siglPor ello, nuestro D. Antonio, hombre flemático y amigo de meditar las cosas, como primerísima medida, acordó marchar de vacaciones a su pueblo, donde sin duda estaba más fresco, y meditar la manera de acometer el necesario “agiornamiento”. La meditación, si se está fresco, se hace mejor; y en septiembre se plantó aquí, donde recibió parabienes y felicitaciones.

Pero los comienzos no suelen ser fáciles. En Septiembre, después de tomar posesión efectiva de su parroquia, y antes casi de tomarle el pulso, en su afán renovador y de dar vida a su adormecida feligresía, chocó con un problema que le marcó y le hizo sufrir profundamente: “El Trecenario”. Este singular ejercicio de piedad popular, que recordaba los trece martirios que tradicionalmente se atribuían a la niña Eulalia, era recitado de manera algo rutinaria siguiendo el texto de Pulido, de principios de siglo XX, o el más reducido del añorado D. César Lozano, de los años cuarenta. Nada más llegar se dio cuenta que a la machacona repetición de esta práctica piadosa se le podía sacar abundante provecho dada la multitud de emeritenses y de devotos de los pueblo aledaños que asistían todos los años, si se adecuaba a los tiempos litúrgicos actuales convenientemente.

Para ello, modificó el texto y el contexto de la celebración del Trecenario incluyendo unas catequesis homiléticas en las que se abordaban de forma sencilla y pedagógica los grandes temas teológicos, pastorales, litúrgicos, morales, espirituales y de evangelización en general, que durante cada año se meditaban y desarrollaban en toda la Iglesia Universal.

Suele suceder que las innovaciones en la religiosidad popular susciten, en principio, fuertes rechazos por parte de la feligresía más tradicional, y en nuestro caso así ocurrió expresando su descontento de manera ruidosa, en los medios de comunicación, e incluso en manifestación pública ante el templo.

En la actualidad, nadie cuestiona ya la forma y el fondo del culto a Santa Eulalia. Por otra parte D. Antonio es consciente desde el principio que Santa Eulalia es la Patrona de todos los emeritenses y por ello al Ejercicio del Trecenario principal, celebrado por la tarde, invita a los sacerdotes de las otras parroquias de Mérida y del resto de la Diócesis e incluso sacerdotes y obispos foráneos.



Fueron tiempos difíciles y dolorosos, de incomprensión, y de remar contra corriente, pero el tiempo suele poner las cosas en su sitio. Hoy en día, el concurrido Trecenario se ha convertido en multitudinario Trecenario. Miles de emeritenses esperan con expectación esta cita anual, y su predicación, es un verdadero ejercicio de piedad popular, tanto es así, que hay que suplementar con cientos de sillas el aforo de la parroquia, y que de las dos estaciones diarias, se ha pasado a cuatro, y porque no hay más horas, que si no…

Siguiendo las nuevas directrices emanadas de nuestro Obispo, la Parroquia de Santa Eulalia, bajo su dirección, fue una de las primeras en contar con un Consejo Pastoral Parroquial, auténtico órgano de gobierno y consejo, que con sus secciones de liturgia, caridad, asociaciones religiosas, hacer comunidad, catequistas, movimientos seglares……etc, sirve de motor e impulso a la comunidad parroquial.

A finales de 1989, D. Antonio, de nuevo llevado de su entusiasmo, se apresta a renovar físicamente el vetusto templo, a todas luces incómodo, frío, poco hospitalario y, en ocasiones, no muy acorde con las nuevas disposiciones que sobre liturgia emanaban de la Santa Sede, y ….se metió en un buen berenjenal.

En una primera fase se trataba de cambiar el vetusto enlosado de la iglesia. Pero, llevado de su carácter confiado nos permitió a los arqueólogos hacer un pequeñísimo sondeo, apenas unas calicatas, para sondear el subsuelo de la basílica delante del presbiterio, mientras se realizaban las obras de consolidación y reparación en el resto del templo. Apenas una pequeña molestia que duró……cuatro años, exilió a nuestra feligresía a la Iglesia del Carmen, y mantuvo asiladas a nuestras veneradas imágenes por todas las parroquias de la ciudad. Total, lo que comentábamos: una minucia de nada.



En efecto un golpe de la Diosa Fortuna, patrona de los arqueólogos, aún de los descreídos, o de la Divina Providencia, hizo que en el primer sondeo apareciera, justo delante del altar mayor, una cruz pectoral arzobispal, chapada en oro y con cabujones antiguos. ¿Cabía mayor fortuna? Parecía que Paulo, Fidel y Masona, nos llamaban. Los rumores se dispararon: podía ser la cruz de algún arzobispo emeritense, o el lugar de enterramiento de Eulalia. ¿Se podía desaprovechar la oportunidad de resolver tan grandes interrogantes históricos, ahora que estaba al alcance de la mano? ¿Podíamos llegar allí donde no pudieron José Ramón Mélida, Maximiliano Macías, Martín Almagro, Marcos Pous, Álvarez Sáenz de Buruaga, y todos su sucesores? Pudimos y llegamos.

Fue Vd. generoso, D. Antonio, y Mérida debe agradecérselo, ya que, después de algunos momentos de desconcierto, y previa intervención de la máxima autoridad eclesiástica, y ardua negociación con la Consejería de Cultura del Gobierno Extremeño, se procedió a la excavación total del interior de la Iglesia, y lo hallado, superó con creces lo esperado.

Allí, entre las ruinas, los cascotes y el polvo, emergía la Mérida cristiana, las raíces de nuestra fe, nos hallamos “ad límina martirum”, en los umbrales de nuestros mártires. Tres años de incomodidades y sufrimientos, nos pusieron ante la realidad del primitivo túmulo de Eulalia, lugar de cita de innumerables peregrinos en la antigüedad, ante la Cripta donde se enterraban los antiguos arzobispos emeritenses, según nos relataba Paulo Diácono, hace catorce siglos, y ante los grandes mausoleos de los potentados que querían enterrarse cerca de las cenizas de la Mártir por antonomasia, para aprovechar sus virtudes taumatúrgicas



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Y fue aún más generoso, pues cedió parte del templo: la antigua sacristía y el huerto para las construcción de un paradigmático Centro de Interpretación, donde se explica a todos los visitantes, con todo lujo de detalles: textos, diaporamas, fotografías y dibujos, las campañas de excavaciones, el proceso de restauración, las fases de construcción de la basílica, sus reformas y sus intentos por proteger su más sagrado relicario, el túmulo de Eulalia.



Tras tres años de exilio, y mucho dinero invertido, bien invertido, en Junio de 1992, pudimos regresar y disfrutar de esta maravillosa realidad que es nuestra nueva Parroquia: limpia, luminosa, austera, sin aditamentos superfluos, ventilada, con un enlosado acorde con la magnificencia del templo, con un lujo de presbiterio y un coro excepcional.

Este es parte de su legado al pueblo de Mérida, que contempló asombrado el cambio. Aunque, también es cierto que hubo sus críticas: que si el suelo era sucio, que si había perdido altura, que si el Retablo del Altar Mayor era una maravilla…etc.. Y Vd. como no podía estarse quieto…… se empeñó (creo que literalmente), y lo consiguió, en dotar al resplandeciente templo de una bancada acorde con su dignidad recuperada. Hoy, todos le agradecemos esos acogedores bancos, desde donde más de 400 fieles podemos seguir atentamente las celebraciones litúrgicas.



Pero prosigamos con otros aspectos.

Escribía el gran Obispo de Milán, S. Ambrosio: “El canto sagrado es bendición de todo el pueblo, alabanza de Dios, consentimiento universal, coloquio común, voz de la Iglesia, profesión sonora de fe, devoción llena de dignidad, alegría de corazones libres, clamor de jovialidad, alegre regocijo. El canto reprime la actitud del ánimo, hace olvidar las inquietudes, destierra la tristeza… La voz canta para gozar, mientras el espíritu se ejercita en profundizar la fe” (cf. Enarr. in Psalmum I, 9; PL14,968)

D. Antonio Bellido siempre ha entendido la importancia y utilidad, es más, la necesidad del canto y de los cantores en el servicio de la Liturgia y de la Iglesia, a la asamblea de los fieles reunidos en torno al altar. Por eso en tantas ocasiones nos ha prevenido contra el permanecer mudos y sin participar en el canto, que es también confesión gozosa de nuestra fe en Cristo.



Él, personalmente, siempre se ha preocupado por este servicio tan importante a la comunidad parroquial, lo ha alentado y mimado, hasta conseguir la sólida realidad que es hoy en día nuestra Schola Cantorum, indispensable en cualquier celebración litúrgica, contando eso si, desde un principio, con la entusiasta colaboración de nuestro añorado y admirado Manuel Domínguez Merino, el maestro, nuestro magíster magistrorum, maestro de maestros por derecho propio.

Como buen escritor y excelente poeta ha compuesto la letra de múltiples cantos de diversa temática, a los que ha puesto música D. Antonio Guisado Tapìa, D. José Antonio Salguero Marín y nuestro entrañable, querido y recordado Organista y Director el antes mencionado, D. Manuel Domínguez Merino.

Para los que no lo sepan, letras suyas son: “Himno de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz”, varios cantos eucarísticos del Poemario “En el vuelo del milagro”, varios poemas musicados a Santa Eulalia y algún villancico de los múltiples que ha compuesto.

Sigamos el relato. Apenas un año después, en 1993, con un templo remozado, nos aprestamos a vivir un año jubilar en el que celebramos el XVII centenario del nacimiento de Santa Eulalia, Con un buen plantel de actividades, entre las que no faltaron charlas, conciertos y conferencias, algunas en el propio templo. Dicho Año jubilar fue clausurado, nada menos, que por el Nuncio de su Santidad en España, El Excelentísimo y Reverendísimo Señor Mario Tagliaferri, que puso un brillante colofón a tan destacados actos.

Por aquellos entonces se estaba desarrollando en nuestra Diócesis un hecho trascendental que, en cierto modo, convulsionó el quehacer de muchas parroquias y de miles de cristianos: el Sínodo Diocesano Pacense. La respuesta de nuestra comunidad, con su Párroco a la cabeza, fue masiva, y gracias a ello y a su compromiso, la parroquia se transformó en una comunidad viva y activa, y las celebraciones han pasado a ser más participativas, dignas y solemnes.



Sus frutos no se hicieron esperar: el Catecumenado de Adultos, con veinte grupos activos de cristianos comprometidos; los grupos de Formación Bíblica, una realidad viva actual; o la formación para cofrades, que bajo el atractivo título de “Todos somos Iglesia”, nos encandiló durante dos cortos años.

Y claro, todo esto requería una infraestructura de la que la parroquia carecía, y de nuevo Don Antonio se “empeñó”, y se empeñó a fondo, en dotar a los grupos de trabajo de un lugar digno para desarrollar su formación y su trabajo. Y, he aquí otra tangible realidad: La Casa de la Iglesia de la calle Cardero, inaugurada y bendecida el 13 de junio de 1995, por el Excmo. Rvmo. Sr. D. Antonio Montero Moreno, a la sazón Obispo de Badajoz. Todos los que nos reunimos allí, en sus espaciosos salones, nos acordamos de las gélidas sesiones en la sacristía, o en el camarín de la Santa, muchas veces amenizados con la lluvia de enlucido que periódicamente desprendía la cúpula. Claro que no siempre llueve a gusto de todos, y nuestras cónyuges se quejan de que antes las reuniones eran más cortas (por el frío, claro), y ahora, como estamos calentitos…no tenemos tanta prisa. De eso, en fin, también la culpa es suya.

Un pequeño inciso, no por ello menos importante, el quince de noviembre de 1994, se incorporaba a la parroquia, como Vicario Parroquial, D. Juan Silos Montero, convirtiéndose desde entonces en su “alter ego” y compañero fiel. Buen hombre D. Juan, lástima que sea del Atlético de Madrid, pero, como suele decirse: nadie es perfecto.

Estos hechos, estos logros, no pasaron desapercibidos a la “autoridad competente”, y en 1996 el Excmo. Sr. Arzobispo, tiene a bien nombrarle Canónigo, para que junto a otros sacerdotes, forme parte del Cabildo de la Concatedral de Santa María la Mayor de nuestra ciudad. Y allí, con puntualidad inglesa podemos verle celebrar misa los jueves por la mañana y las Vísperas los sábados y otras fiestas de “guardar”. Desde entonces creo que debemos tratarle como Muy Ilustre Señor ¿no?.

Don Antonio pronto tomó conciencia de las nuevas oportunidades que el turismo religioso y las peregrinaciones nos ofrecen de cara a la acción evangelizadora en nuestras parroquias, a la par que son instrumentos utilísimos con vista a crear comunidad. Desde siempre nuestro párroco así lo ha percibido y de ello se desprende la multitud de peregrinaciones y viajes de turismo religioso y cultural que a lo largo de estos 25 años se han organizado en nuestra Parroquia.

Si tuviéramos que definir el sentido de la peregrinación diríamos que se trata de un viaje que se emprende para llegar a un lugar considerado sagrado por la acción de Dios en él. Este tipo de viajes se emprende por motivos religiosos, nace del deseo de ponerse en contacto con lo sagrado y para realizar actos religiosos de culto, de penitencia, de devoción… en definitiva va unido al culto y a la oración.

El turismo religioso debe entenderse como un viaje donde el aspecto religioso constituye uno de sus objetivos principales, aunque no el único.

Hay sabios maestros que nos indican que no siempre podemos vivir una vida religiosa y de oración o laboral de cualquier tipo, de gran intensidad permanentemente. Es imprescindible hacer alguna pausa, desconectar. El ser humano requiere de higiene física, psíquica y espiritual. En todo hemos de buscar un equilibrio: tanto en los acontecimientos muy sublimes, como en aquellos más prosaicos. Éstos últimos también pueden convertirse en caminos que pueden conducirnos a muy altos valores: compartir unas vacaciones día a día en convivencia cercana, en un autobús, hotel, visitando ciudades, países y descubriendo nuevos horizontes ¿no sirve todo ello para formar e implementar la comunidad de los hermanos en Cristo? ¿No expresan la convivencia, el canto, el juego y la alegría cristiana la “nueva cultura” evangélica?

También es muy importante, y esto se ha tratado de cuidar con mimo en nuestra Parroquia, que los responsables del viaje procuren transmitir la importancia espiritual y religiosa de los lugares visitados. En nuestro caso, D. Antonio ha cuidado con especial esmero la espiritualidad de estos viajes: la oración, las celebraciones litúrgicas, los cantos, el conseguir guías adecuados que nos descubran no sólo la parte artística sino también la espiritualidad y el sentido religioso del lugar a visitar.

Éste último aspecto tiene una gran importancia evangelizadora, sobre todo cuando en el grupo que peregrina o hace turismo religioso se integran personas cuya fe es débil, o están alejadas de la fe o de la Iglesia. Si se organiza bien el viaje para este tipo de personas, los momentos religiosos del mismo, permitirán una acción religiosa que penetrará tranquila y serenamente en ellos.

En múltiples ocasiones se pueden producir circunstancias providenciales para vivir el testimonio evangélico, donde podemos acercar a personas con sentimientos religiosos débiles a los valores sobrenaturales, para que poco a poco, puedan abrirse al influjo del Evangelio, y así lo entiende nuestro párroco

El turismo religioso y las peregrinaciones nos ofrecen, por tanto, una gran oportunidad de anunciar el Evangelio, de evangelizar. Podemos crear por este medio un método original de predicarlo, dirigido al hombre moderno siendo capaces por ejemplo de mostrar la relación de la fe con el patrimonio cultural que visitemos, dejando bien patente que la existencia de la mayor parte de los tesoros artísticos que contemplamos, deben su existencia a motivaciones religiosas, surgieron de los deseos del artista o del mecenas de alabar al Creador y de responder, en la medida de sus posibilidades, con lo mejor y más bello de su creatividad artística a la bondad, belleza y todos los dones que de Dios recibimos.

Son tradicionales nuestros viajes a Fátima, o al santuario de nuestra patrona, en Guadalupe, pero también pervivirán como inolvidables recuerdos nuestros peregrinajes por Portugal (2000), Cantabria (2002), La Rioja (2003), Granada (2003), Los Arribes del Duero y Galicia (2004), Valencia (2005), Murcia (2006)…etc.

Ya sabíamos cuando vino que era un reconocido poeta, ya conocíamos: Utopía sobre las Bienaventuranzas (1981), Mística (1982), El gozo de saber que existe (1982), Extremadura: denuncia y desafío (1982), salmos de la vida, poemas (1986), pero sigue asombrándonos en su faceta de comunicador, y su afición a plasmar en letra impresa sus reflexiones más íntimas, auténticas obras de evangelización, e íntimos momentos de meditación. Han sido veinticinco años de fecunda producción, en los que los parroquianos hemos disfrutado con:

-Villancicos de ida y vuelta (1987)

-A orillas del Guadiana. Vida de Santa Eulalia (1993)

-Pasionario. En torno a la Semana Santa (1993)

-Vialucis Pascual (1995)

-El Manantial. Encuentro y caminos de oración (1998)

-Encuentros con la Palabra. Reflexiones y oraciones sobre el Cuarto evangelio (2001)

-El Oasis. Poemario sobre el “Alma de Cristo” y otros (2010)

Por lo que me compete personalmente, tengo que agradecerle muy especialmente el apoyo decidido que ha mostrado a la serie anual que edita la Cofradía: Los “Cuadernos para Cofrades”, que cada año esperamos los cofrades nazarenos con ilusión, por cuanto constituyen un apoyo inestimable a los ejercicios que anualmente dedicamos a nuestras veneradas imágenes. Este interés es también compartido por alguno de sus compañeros sacerdotes, por cuanto les sirve de guía (no hay más que cambiar la advocación) y les alivia tener que preparar los suyos propios.

En años sucesivos han visto la luz:

- El Quinario a Jesús Nazareno

- Un Vía Crucis para el Anfiteatro

- El Triduo al Santísimo Cristo de los Remedios

- El Vía crucis de María santísima

- El Triduo de Nuestra Señora del Mayor Dolor



Ya sólo nos queda nuestro Resucitado, y esperamos su Vía Lucis. ¿No tendremos que esperar hasta su jubilación, verdad?

Deus Caritas est, dijo alguien que está algo por encima de mi humilde persona en el organigrama de nuestra Santa Madre Iglesia, y demostrar con obras ese amor hacia nuestros hermanos más necesitados, ha sido preocupación constante durante estos veinticinco últimos años de nuestra comunidad parroquial. Por ello, hemos visto con gran satisfacción la adecuación, con importantes obras de mejora, de la casa donada a la parroquia sita en la Rambla, y su cesión de uso a Caritas Parroquial para atender adecuada y dignamente a los hermanos necesitados, golpeados y desorientados por esta brutal crisis económica, muchos de ellos, auténticos pobres vergonzantes que por primera vez se acercan a esta institución.



La casa puede en un futuro acoger proyectos maravillosos, de hecho ahí está su sincero ofrecimiento al arzobispado, para la realización de un comedor social, pero, lo primero es lo primero, y por ello le felicito D. Antonio, por su acertada decisión y sensibilidad. En estos duros tiempos de crisis, todos nuestros esfuerzos serán pocos, y habremos de priorizar las actuaciones, pero creo que este es el camino, y estoy seguro que alguien algún día nos recordará: “Tuve hambre y me distes de comer”.

El año 2009 “sufrimos”, dicho entre comillas, una visita pastoral. Nuestro Obispo, D. Santigo García Aracil, cumpliendo su función pastoral realizó una Visita a las parroquias del Arciprestazgo de Mérida, y como no puede ser de otra manera, la nuestra recibió una atención especial.

D. Santiago se reunió con todos los colectivos de la parroquia: Consejo Pastoral, Caritas, Catequistas, Voluntarias de san Vicente Paúl, Hermandades y Cofradías, niños de primera comunión, Coro Parroquial, Adoración Nocturna…etc, pero además, pudo comprobar en persona que somos una comunidad dinámica, que los locales eran adecuados y espaciosos para los fines de formación; que la iglesia limpia y acogedora, cumplía todas las normas más exigentes para las celebraciones litúrgicas; que los terrenos de su propiedad estaban debidamente inmatriculados a favor del Obispado, la contabilidad a punto, que los libros sacramentales, desde 1566 hasta la actualidad, estaban en perfecto estado de conservación y con las debidas garantías de conservación, y que la parroquia contaba con un Inventario Artístico actualizado, donde se recogían todos los tesoros artísticos que la devoción de los emeritenses habían depositado en nuestras manos a lo largo de los siglos, sin que se haya constatado merma o pérdida reseñable.

Quiere decirse que aprobamos, sí, y con muy buena nota.

Hablando de visitas y chequeos, queremos también recordar que las dos cofradías penitenciales de la parroquia, la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de los Remedios, y Nuestra Señora del Mayor Dolor, y la Ferroviaria del Descendimiento, Santísima Virgen de las Angustias y Nuestra Señora de la Esperanza, de las cuales D. Antonio es su Consiliario, recibieron una visita de Inspección por parte de la Delegación Episcopal de Hermandades y Cofradías, dentro de un plan piloto para chequear el estado de la cofradías del Arciprestazgo de Mérida.

Dentro de él, fueron revistados por el Vicario de Mérida, D. Francisco Sayago Brazo, y el Arcipreste D. Jorge Sánchez Muriel, los libros de actas, de Contabilidad, los planes de formación, publicaciones, programas sociales, libros de Inventario, censo de hermanos, Locales…etc.

También aprobamos con nota alta, aún más creo que muy alta, ya que según opinión del Sr. Vicario, estas Cofradías eran “Un ejemplo y una bendición para la Iglesia”. Creo que en ello, algo tendrá también que ver D. Antonio, ya que es su Consiliario.

Ya sabemos que Vd. es algo reacio a las nuevas tecnologías, creo que incluso anda algo reñido con los ordenadores, sobre todo con el portátil que le regalaron, que no llegó a encender, por si acaso. Pero ello no es óbice para que la parroquia de Santa Eulalia las utilice, e incluso que Vd. impulsara decididamente la creación de una magnífica página web parroquial (www.santaeulaliademerida.blogspot.com.es) en la que se vuelque toda la información general y de interés para sus parroquianos. Pretende ser punto de encuentro de todos los eulalienses dispersos por el mundo. Ya solo le falta un buen Faacebok para interrelacionarse con sus amigos y feligreses, pero no perdemos la esperanza…

La comunidad parroquial de santa Eulalia la componemos hoy en día unas 5.500 personas, asentadas principalmente en el casco antiguo de esta histórica ciudad. La Iglesia, en su forma y estructura, responde perfectamente a las leyes litúrgicas: el altar mayor está construido de cara al pueblo. Están perfectamente colocadas, la sede para el celebrante, el ambón para la palabra de Dios, la cruz, el baptisterio, el lugar para la reserva de la Sagrada Eucaristía; y nuestras veneradas imágenes, en cuanto a la forma, número y colocación, están en total consonancia con las normas vigentes.

El edificio, a pesar de su antigüedad, es idóneo para realizar correctamente las acciones litúrgicas y para alcanzar una participación activa de los fieles, con una capacidad de 400 confortables asientos sobre bancos de madera.

Se oficia la Eucaristía al menos dos veces al día –mañana y tarde- todos los días laborables y tres celebraciones en los festivos, teniendo como solemnidades propias el trecenario en honor a la Mártir Santa Eulalia, que tradicionalmente se celebra en septiembre, y la festividad propia de la Mártir los días 9 y 10 de diciembre, este último señalado como el Dies Natalis de la misma.

La parroquia cuenta con un coro, compuesto por 35 miembros y un director y directora, que participan regularmente en las celebraciones litúrgicas. En las grandes solemnidades también contamos con organista.

También forman parte de la Comunidad Parroquial:

-La Asociación de la Vírgen y Mártir santa Eulalia. Hermandad de Gloria para el culto a la Patrona, fundada en el siglo XIII y refundada en 1868 como asociación civil, que cuenta con 600 integrantes. Realiza desfile procesional los día 9 y 10 de Diciembre.

-La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de los Remedios y Nuestra Señora del Mayor Dolor. Cofradía de penitencia refundada en 1928, con 1200 integrantes. Realiza desfile procesional el Miércoles Santo, Jueves Santo y Domingo de Resurrección.



-La Cofradía Ferroviaria del Descendimiento, Santísima Virgen de las Angustias y Nuestra Señora de la Esperanza. Cofradía penitencial, fundada en 1946, con 500 componentes. Realiza estación penitencial el Jueves y Viernes Santo.

-Las Voluntarias de Caridad de San Vicente Paúl.

-La Adoración Nocturna Masculina.

-La adoración Nocturna Femenina, con el Consejo Diocesano.

-La Asociación de la Medalla Milagrosa.

-El Equipo de Animación Litúrgica.

-El Grupo de Catequistas.

-Cáritas Parroquial de Santa Eulalia.

-Los Voluntarios Visitadores de Enfermos.

Entre el 1 de julio de 1987 y el 3 de junio de este año, o sea, mientras Vd. pastoreaba esta Iglesia, 583 jóvenes recibieron la Confirmación, se celebraron 463 matrimonios, se oficiaron exequias fúnebres por 755 feligreses y, afortunadamente, 1621 nuevos parroquianos recibieron el Sacramento del Bautismo. Como ve, la vida siempre se abre paso.

Todos sabemos de su amor a la Mártir, y su empeño en la difusión de su culto, como raíz de las virtudes cristianas, de testimonio y fortaleza, de aquí su empeño en apoyar a la Asociación de la Virgen y Martir santa Eulalia en participar en todos los actos que se realizaron con motivo del XVII centenario de su nacimiento, las jornadas eulalienses, la preparación minuciosa de su Trecenario, las procesiones del día 9 y 10 de diciembre, los viajes de hermanamiento y peregrinaciones a Santa Olalla del Cala o Totana, la Misa para los Peregrinos, el Ramo, y la última y novedosa experiencia, las Jornadas de Difusión en Calamonte, un auténtico éxito de fervor y participación popular.

Esto es un resumen, un mero resumen de hechos, en él faltan otros muchos acontecimientos; sobre todo: vivencias, experiencias, sacrificios, desengaños, alegrías, sinsabores, triunfos y fracasos, que veinticinco años dan para mucho, si se quiere y se lucha, como es su caso. Yo como historiador, me quedo con los hechos, y así lo relato.

No quisiera terminar este breve resumen de sus veinticinco años entre nosotros sin hacer referencia a tres proyectos por los que ha batallado durante años y que seguramente serán una realidad tangible en breve espacio de tiempo, bueno uno ya lo es al momento de redactar estas líneas:

En efecto, desde el pasado día dos de junio por decreto de nuestro arzobispo, D. Santiago García Aracil, previa aprobación por la Santa Sede Santa Eulalia, nuestra niña Eulalia, era designada Celestial Patrona de la Juventud de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, culminando un proceso iniciado por Vd., Junto con la Asociación de la Virgen y Mártir Santa Eulalia, hace ya algunos años. Un nuevo timbre de honor, que no será el último, para la feligresía eulaliense.

Pero, además, quedan dos asuntos pendientes, esperemos de rápida solución, que sabemos le han quitado el sueño durante algún tiempo. De una parte, el Convenio para la utilización de la Cripta de la Iglesia y la antigua sacristía, para Centro de Interpretación, cuyo texto definitivo está ya en manos de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura, para su pronta firma; y el otro, el expediente para la declaración de la Iglesia de Santa Eulalia como Basílica Menor, en el que D. Antonio, como no podía ser de otra manera, ha intervenido activamente. Entregado ya a nuestro Arzobispo, D. Santiago García Aracil, quien, según nuestras noticias, lo ha remitido a la Conferencia Episcopal Española, y a la espera del plácet de esta última para su envío a la Santa Sede, para su aprobación definitiva.

La concesión del título de Basílica Menor, que esperamos sea una pronta realidad, será un nuevo empeño suyo y una nueva herencia que dejará a la posteridad, y que estamos seguros no será el último, ya que según a Vd. mismo le gusta pregonar: “Se hace camino al andar”, y a Vd., Muy Ilustre Señor, le queda mucho por caminar, sobre todo ahora que ha perdido peso.

En las Kalendae Ivlias (solis Dies), Anno Domini de MMXII



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